| Vea la Parábola | La Parábola del Buen
Samaritano Cuando Jesús y sus discípulos iban hacia Jerusalén, 25 se le acercó un experto en la Ley de Moisés, y para poner a Jesús a prueba le preguntó, "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?" 26 Jesús le dijo, "¿Qué está escrito en la Ley de Moisés? ¿Qué lees en ella?" 27 Contestó: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo." 28 Jesús le dijo, "Has contestado bien. Si haces eso, vivirás." 29 Pero él, queriendo justificarse, preguntó a Jesús, "¿Y quién es mi prójimo?" 30 Jesús respondió, "Un hombre iba de Jerusalén a Jericó, y unos bandidos lo asaltaron, lo despojaron, lo golpearon, y se fueron dejándolo medio muerto. 31 Por casualidad, un sacerdote iba por el mismo camino, y al verlo, pasó por el otro lado. 32 Lo mismo hizo un clérigo que llegó a ese lugar, y al verlo, pasó por el otro lado. . 33 Pero un samaritano, que iba de camino, llegó junto a él y al verle tuvo compasión. 34 Y acercándose, le curó las heridas echando en ellas aceite y vino, y le puso vendas; luego lo puso en el mismo animál que él montaba, lo llevó a una posada y lo cuidó. . 35 Al día siguiente sacó dos monedas y se las dió al dueño de la posada diciendole, 'Cuidalo, y lo que gastes de más te lo pagaré cuando vuelva.'" 36 Entonces Jesús preguntó: "¿Quién de estos tres te parece que fue el prójimo del hombre asaltado por los bandidos?" 37 Él experto dijo: "El que tuvo compasión de él;" y Jesús le dijo, "Vete y haz tú lo mismo." |